1.
En la soledad de los oasis mece tranquila la infinitud en el vaivén de una palmera.
Calma plena en el hogar de la creación
¿resistencia al cambio?
porque dicen:
ya se inventó todo
en cambio la vida continua
la creación no tiene fin
y las almas son insaciables
ya se inventó todo dicen
será para el que el alma quedó sin estómago
y las entrañas sin ojos
la infinitud se mece tranquila en el vaivén de cada palmera

2. Hay una familiaridad tranquila en ese hogar y una resistencia a esa paradoja mecerse en la plenitud de la creación La infinitud me ata a ese mecerse porque no quiere que perdure ¿por qué no quiere que perdure? la soledad me exige otra cosa un querer serlo todo como el viento que sinua en el palmeral en mi hogar el de todos la creación 3. ¿Quién te metió el miedo a la hoja en blanco? el niño no le tiene miedo se niño quema a tus maestros en la pira de sus mediocridades que ese calor sea tu hogar en el palmeral y errar, siempre por el desierto donde parece que no hay nada ahí está todo la hoja en blanco tus maestros ardiendo una tranquila resistencia mientras suspiras oasis de creación in-finita 4. menos es más, dice le createur escupe en el ojo de Mies Van der Rohe un axioma, una religión ¿Puede un palmeral ser palmeral con menos palmeras? Saturen sus hogares con el deseo de tranquilidad no dejen espacio para lo infinito que la plenitud sea lo familiar resistanse a la soledad del oasis al mínimo vacío como práxis creación gandula miedosa acomodada triste 5. Quiebran las palmeras baila el picudo suspira la intención en su hogar “lo irremediable nunca es solución” canta un gallo que de algo sabe alimentemos al picudo con las sienes de los dioses que su manjar sea su propia incertidumbre y su resistencia: un infinito de posibilidades inalcanzables veámoslos volar hacia sus nuevas vidas y celebremos mansos reconstruyamos la urdimbre que riega el vaivén del palmeral cobijémonos a la sombra de la creación la que nos es propia necesaria
Palmera canaria (Phoenix canariensis) constituye uno de los elementos vegetales más emblemáticos del paisaje de Canarias. Endémica del archipiélago, se caracteriza por su tronco robusto y columnar, coronado por una amplia copa de hojas pinnadas que puede superar los diez metros de diámetro. Adaptada a climas secos y suelos diversos, prospera tanto en barrancos y laderas como en zonas agrícolas tradicionales, donde históricamente ha formado extensos palmerales asociados a manantiales y cauces temporales.
Ecológicamente, el palmeral cumple una función estructurante del territorio: estabiliza suelos, crea microhábitats más frescos y húmedos bajo su sombra y ofrece alimento a aves e insectos a través de sus dátiles y flores. En enclaves como el Palmeral de Elche, donde la especie fue introducida, se aprecia su valor paisajístico y agrícola; pero es en islas como Gran Canaria y La Gomera donde forma parte del ecosistema originario, integrándose en la dinámica natural de los barrancos.
Más allá de su dimensión ecológica, la palmera canaria tiene un profundo arraigo cultural. De ella se han obtenido tradicionalmente materiales para cestería, construcción ligera y elaboración de miel de palma (especialmente en La Gomera), y su silueta se ha convertido en símbolo visual del archipiélago. Sin embargo, enfrenta amenazas como la pérdida de hábitat, la presión urbanística y la incidencia de plagas como el picudo rojo, que comprometen la salud de muchos ejemplares. El palmeral canario representa así una síntesis entre naturaleza y cultura: árbol estructural del paisaje y emblema vivo de la identidad insular.



