Araña, madre, abuela

Abuela tejiendo con sus dos manos
sus ojos vigilando nuestros juegos,
su olfato la comida al fuego,
su piel esa corriente de aire peligrosa,
su oído cada puerta que se cruzaba en aquella casa.
Mi abuela, araña, canaria, endémica,
tenía ocho patas
con todas tejía aquel hogar urdimbre,
lugar de paz de mi infancia
trampa mortal para las tormentas

Abeja solitaria

Fue sin querer, pero no pude evitar que la única araña endémica que me inspirase fuese mi abuela, así que esta pieza va dedicada a ella.

Nada de frenético había en el movimiento de sus manos, ellas tejían más allá de los sentidos, con el gancho más pequeño y el hilo más fino construían sin pausa aquella red desde donde todo lo controlaba. Solo una cosa se le escapó a mi abuela de su compleja red, y eso le rompió el corazón.
Mi abuela araña, matriarca, ella no me enseñó a tejer, pero desde niño me abrigó con su tejer sin pausa. Su tejido no era trampa para mi, era hogar, pero si se te ocurría venir de malas, aquella urdimbre sería trampa, no saldrías bien parado.